La lluvia se hace esperar y el panorama empieza a ponerse cada día más turbio ante la posibilidad de que el agua empiece a escasear en las casa. No es una historia desconocida para los que habitan en las zonas del piedemonte: Yerba Buena, Villa Carmela y Tafí Viejo, quienes todos los años esperan que se produzca el milagro y que no tengan que llorar por el agua. En estas áreas la escasez se ya empezó a sentirse hace algunas semanas con una merma en la presión y a los vecinos de Tafí les empezaron a sectorizar el agua el viernes, es decir, a hacer cortes programados para racionar el consumo.

La situación todavía no es crítica y la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT) informó que se hicieron varias obras para que el problema no se repita este año; sin embargo, en estos momentos todo depende de la naturaleza. "Tenemos una Ferrari, pero no tenemos nafta", ejemplificó Augusto Guraiib, gerente de Operación y Mantenimiento de la empresa para referirse a las mejoras de la infraestructura sanitaria en esas zonas críticas, cuyos resultados no se verán hasta octubre.

"Lo que necesitamos es un ajuste de cinturón de unos 20 días por parte de los usuarios, primero porque el agua es un recurso escaso en general y segundo porque estamos en un contexto de sequía", dijo el directivo y aclaró que el uso racional debe hacerse no sólo en las zonas críticas, sino en todos lados. "Es inconcebible que alguien salga a regar la calle y la vereda con una manguera. Es una falta de respeto al que no tiene agua. Es cierto que hay mucha tierra, pero con dos baldes basta" , apuntó.

Según Guraiib, de las reuniones que tuvo con vecinos de Tafí Viejo pudo constatar que algunas casas no poseen tanque de reserva para almacenar agua. "Cuando me contaban eso, yo les decía: ?mire, si esto fuera hace 50 años no habría problema, pero hoy en día no tener reservorio de agua para prever las fluctuaciones del sistema es una locura?", contó.

En Yerba Buena, por su parte, los primeros calores provocan que el consumo se dispare repentinamente porque los vecinos llenan las piletas, en especial las piletas de lona. "Muchas veces la gente de menos recursos llena y vacía con frecuencia la Pelopincho porque no disponen de dinero para tratar el agua. Eso implica un caudal impresionante que se nos va por la falta de conciencia del uso racional del agua; es mejor comprar la pastilla de cloro", aconsejó.

El suministro

Tafí Viejo, Villa Carmela y Yerba Buena se abastecen de tomas superficiales de los ríos, por lo que si no llueve la escasez se siente con rapidez. "En las tres tomas superficiales más importantes de Tafí Viejo tenemos normalmente un caudal de ingreso de 420 m3 hora; hoy está en 70 m3/h. Hemos tratado de ajustar el sistema lo más posible, pero empezamos a instrumentar una sectorización, con un cronograma de suministro", informó.

En cuanto a Yerba Buena, por el momento no hay problemas porque gran parte del suministro proviene de pozos profundos y del acueducto de Anfama.

En el Cadillal, la falta de precipitaciones no afecta el aprovisionamiento de agua, al menos por ahora, a pesar de que la cota haya bajado; esta situación no va a cambiar hasta que llueva en los cerros salteños.